
Su hábitat preferido son los jardines de flores, a los que cuidan y riegan cuando sus dueños humanos los descuidan, aunque a veces los abandonan cuando comienzan a agotarse, y se trasladan a otro parque mejor atendido.
La presencia de estos seres elementales originó la costumbre de colocar gnomos de yeso en parques y jardines, costumbre que comenzó ya en la época medieval, porque se creía que estas estatuillas atraían a los auténticos gnomos, que de esa forma cuidarían el jardín.






























