
Hablar de cavernas induce a pensar en misterios, temores y peligros. Rememoran los orígenes del nacimiento y de la muerte y representan la oportunidad para descubrir universos mágicos. Los pequeños cavernamientos naturales de las barrancas del río Paraná, en Argentina, no han escapado a estos influjos dando origen a riquísimas historias populares. Se dice que las cavernas no tiene fin o que se conectan a los cementerios o pozos de agua (aljibes). Adentro se encuentran "cosas malas". Pueblan allí peligrosos animales como serpientes, lobos, tigres o toros, pero también hermosas doncellas que han cautivado a más de un visitante. Varios de los cavernamientos fueron siitos de aprendizaje de oficios, tras realizar pactos con el diablo.






























