
La escoba es el medio de transporte por excelencia de las brujas. No obstante, en un principio se creía que también volaban en otros vehículos: en palos en forma de horquilla, ruecas o palas. Algunos afirmaban que tra haber hecho su pacto con el diablo, este le entregaba a la nueva bruja su escoba.
Tras frotarse el cuerpo, las brujas salían por la chimenea, el cual era uno de los momentos más peligrosos del viaje, pero ya en el cielo nocturno, el vuelo no presentaba muchos riesgos, si bien se podían presentar dificultades. Una de las más frecuentes era el sonido de las campanas de las iglesias que tenían el poder de hacer caer la escoba a tierra.






























