
De acuerdo con una tradición que se remonta al siglo XVI, el afanc era un monstruo gigantesco que, en sus arranques de ira, convertía en un verdadero torbellino toda la extensión del lago en que moraba, llamado Laguna del Castor, al norte de Gales.
Según algunos testimonios se trataba de un enorme cocodrilo, y según otros, era un castor gigantesco.
Cuenta la leyenda, que en una ocasión en que el afanc se encontraba tomando sol a la orilla del lago, fue encantado por una doncella que lo convenció de que apoyara la cabeza en su regazo.Instantáneamente se quedó dormido, oportunidad que aprovecharon varios hombres para sujetarlo con cadenas a los yugos de cuatro bueyes, con la intención de apartarlo del agua para que muriera, ya que se decía que el monstruo no podía permanecer mucho tiempo fuera de ella.
Sin embargo, el afanc despertó, desgarrando el pecho de la doncella que sujetaba con sus garras, como así también a varios hombres que trataron de impedirlo.
Nunca más se volvió a saber de ellos.






























